El pajarillo que encontró su libertad
Este es un pedacito de mi vida, que ocurrió en una de nuestras tantas idas a la ciudad de Milagro, Ecuador, específicamente en un chongo, en otras palabras, un prostíbulo en mi país. Este prostíbulo era grande, parecía un complejo recreacional, con mesas de billar, barras, y todo eso. Qué cómo fuí a parar ahí? Pues por curiosidad, ganas de ver y de sentir una diversión netamente machista. Con mis dos amigos, Orlando y Lucho, nos dimos una vuelta por el recinto y veíamos trabajadoras de toda clase: bonitas, feas, jovenes, viejas, flacas, gordas, oxigenadas, prietas. En fin, para todos los gustos. Después de que nos atendieron, ingresamos a un gran techado de cañas guadúas, y hojas secas de palma, donde había música y estaba la rubia más rica de todo el lugar: la cerveza. En un momento determinado, la potente música del DJ del lugar paró, y se escuchó un chillido muy fuerte que venía desde lo alto del techado. Todos caímos en cuenta que se...